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Al encuentro de nuestra sombra

“Cuando Peter Pan pierde su sombra no se siente liberado ni huye de ella. Va en su busca con desasosiego. ¿Dónde esta mi sombra? hasta que la encuentra, y Wendy se la cose de nuevo, sintiéndose tranquilo porque sabia que sin su sombra no estaba completo”.

La sombra, termino usado por Jung para nombrar todo aquello que no reconocemos como propio y que, sin embargo, una y otra vez nos fuerza, directa o indirectamente en nuestro cotidiano.

Lo que queda a la sombra, en el espacio al cual no llega la luz, suelen ser los impulsos creadores que, por distintas vivencias personales, (mandatos familiares, temor a ser rechazados, entre otros), paulatinamente vamos alejando de los lugares iluminados, y, a fuerza de perder luz, solemos olvidar que existieron.

“Lo que sabemos a ciencia cierta es que Peter Pan no crece, no puede crecer, no quiere crecer. No puede porque no quiere, no quiere porque no podría, aunque quisiera. A Wendy le contó que huyo de sus padres cuando era aun más niño, al oírlos hablar de lo que él debía ser cuando fuera mayor”.

Peter Pan huyo, viviendo en el país de hadas y piratas. El pudo, era un personaje escrito, seguramente, por la pluma de la sombra del escritor James Matthew Barrie. Pero ni esa condición lo libro de vivir en la infancia por siempre, sin poder crecer, por haber perdido a su sombra.

Nosotros, seres mortales, contamos con la dicha de poder escribir nuestros guiones.

Ir en busca de nuestra sombra, iluminando lo que allí quedo, nos permite encontrar nuestra plenitud, integrarnos, integrando a nuestra historia oculta.

No siempre lo oculto son fantasmas, mayormente encontramos sabanas con las que construir territorios de juego y de placer.

«Uno no se ilumina imaginándose figuras de luz, sino haciendo consciente la oscuridad» (Carl Gustav Jung)

Alejandra Parada

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