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¿Qué es el psicodrama?

El psicodrama nació de la mano y las emociones de Jacob Levy Moreno, psiquiatra y educador Rumano (1889-1974). Instalado en Viena, dio lugar a la primera sesión psicodramática oficial en un teatro, el Komoedien Hause.

«Me presenté esa noche solo, sin ninguna preparación, ante un público de más de mil personas. Cuando se levantó el telón el escenario estaba vacío, dejando de lado un sillón un sillón afelpado rojo, de marco dorado y alto respaldo, como el trono de un rey. En el asiento
del sillón había una corona dorada. El público se componía de representantes de Estados europeos y no europeos, de organizaciones religiosas, políticas y culturales. Me asombra mi propia audacia. Fue un intento de tratar y curar al público de una enfermedad, un síndrome cultural patológico, que los participantes compartían. La Viena de la posguerra bullía en rebelión. Austria estaba inquieta, en busca de una nueva alma.
Hablando psicodramáticamente, tenía un elenco y tenía una obra. El público era mí elenco, las personas del público eran como mil dramaturgos inconscientes. La obra era la trama en la que se vieron arrojados por los acontecimientos históricos. Mi fin era, como diríamos hoy, obtener el sociodrama. El tema era la búsqueda de un nuevo orden de cosas…»
(Jacob Levy Moreno)

El psicodrama nació en la Viena de la posguerra, se multiplica hasta nuestros días y transcurre en una concepción cartográfica.

Una concepción cartográfica es muy distinta a la concepción arqueológica del psicoanálisis. Éste vincula lo inconsciente a la memoria, una memoria que se refiere a las personas y a los objetos, una concepción memorial. Desde acá la superposición de las capas está necesariamente atravesada por una flecha que va de arriba abajo, se va hundiendo.

Por el contrario, en psicodrama, los mapas se superponen de tal modo que cada cual encuentra un retoque en el siguiente, en vez de un origen en los anteriores; de un mapa a otro. Ya no tiene que ver con personas y objetos, sino con trayectos y devenires, no es un inconsciente de conmemoración, sino de movilización.

Deleuze habla de una geofilosofía. Establece la primacía de la geografía como modelo del pensamiento sobre la historia. Suplanta la pregunta del origen por la pregunta del medio que condiciona. Pone al pensamiento en relación directa con la tierra y el territorio, en vez de presentarlo como la relación mediada entre sujeto y objeto.

Las conductas, las personalidades, la totalidad de las emociones de los seres humanos se presentan como una unidad que suele tener la característica del pliegue más expuesto pero que, si comenzamos a desplegarla, encontramos una multiplicidad.

«Hay una historia que siempre se intenta narrar en la puesta, pero hay también múltiples historias que atraviesan y bordean la historia a través de las ceremonias de los cuerpos; afectos e intensidades insospechadas”. (Eduardo Pavlovsky)

Ale Parada

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